Yuunke es el sistema de operación y reparto para lo que se fabrica con fórmula o receta. Toma los pedidos de tus clientes, arma el plan de producción de cada mañana, controla tus lotes y caducidades, y te devuelve el producto entregado, firmado y cobrado — en tu andén o en la ruta.
Sin cuadernillo, sin fotos de WhatsApp, sin que nadie llegue temprano a teclear.
Sin instalar nada. Sin tarjeta. En cinco minutos estás adentro.
Postres · Panadería · Tortillería · Lácteos · Cárnicos · Químicos de limpieza · Cosméticos
Derivado de 14 pedidos vivos · 2 del portal esperan aprobación
| Producto | Pedido | Anaquel | Por hacer |
|---|---|---|---|
| Flan napolitano | 480 | 120 | 360 · 2 tandas |
| Gelatina de fresa | 720 | 0 | 720 · 3 tandas |
| Flan de queso | 240 | 260 | cubierto |
| Arroz con leche | 150 | 30 | 120 · 1 tanda |
Yuunke es yunque: lo que aguanta el golpe todos los días y donde se forja cada pieza. La materia prima que llega, la tanda que sale, el vendedor que carga, el camión que vuelve y el dinero que entra — de ahí el nombre, y esto es lo que Yuunke lleva escrito, hora por hora, mientras tu gente hace lo suyo.
Con sus precios, sin que nadie de tu oficina teclee lo que oyó. El pedido queda esperando tu aprobación: no entra a producción hasta que alguien de tu casa lo apruebe.
Nadie lo capturó. Yuunke mira lo que piden los pedidos vivos de hoy, le resta lo que ya está en tu anaquel y lo que ya está en una orden abierta, y te deja la única cifra que importa: las piezas que nadie está haciendo todavía.
Calcula cuántas tandas son y descuenta lo que cada una lleva, tomando siempre del lote que caduca primero. Si no alcanza algo, no descuenta nada: te lo dice con nombre y cantidad antes de tocar una sola existencia.
Producción la usa para producir y no puede verla. Cierra su orden, el sistema descuenta lo que la fórmula manda y le informa qué se consumió — nunca en qué proporción.
Con su código y su caducidad. Tu gente captura lo que salió: piezas buenas y merma. Una orden no se cierra sin declarar la merma, aunque sea cero.
En la pantalla está quién viene por qué. Se le surte del lote que caduca primero, firma en el teléfono y se toma la foto de lo que se llevó. Paga de contado o se le fía contra su límite de crédito. Se acabó el cuadernillo.
Cargado y con sus clientes en orden. La app de campo funciona sin señal: guarda lo capturado y lo sube cuando vuelve la red. Cada visita se entrega firmada, con foto y con ubicación, y se cobra en la calle.
Producto y dinero, visita por visita. Lo que no se entregó regresa al almacén; lo que se cobró entra a caja. Si no cuadra, la diferencia se explica con un motivo y queda escrita con nombre y hora.
Quien atendió cuenta lo que hay y el sistema lo carea contra lo que debería haber. Mañana sabes qué se produjo, de qué lote salió cada pieza, quién firmó cada entrega y quién te quedó debiendo — sin preguntarle a nadie.
En una fábrica de alimentos la maquinaria se vuelve a comprar. La fórmula, no.
La fórmula está protegida dentro de la base de datos, no escondida detrás de un menú. Producción cierra su orden, el sistema descuenta lo que la fórmula manda y le informa qué se consumió — nunca en qué proporción. Aunque alguien llegue por otro camino, esos renglones no existen para él.
Y cada cambio crea una versión nueva, con quién la cambió y por qué. La anterior se guarda y sigue sosteniendo el costo de todo lo que se produjo con ella.
La ruta no termina cuando sale el camión. Termina cuando vuelve y cuadra.
La app guarda cada visita y la sube cuando vuelve la red. Nada se pierde en la carretera.
Con foto, con hora y con ubicación. Ya no es la palabra de uno contra la del otro.
Producto y dinero, visita por visita. Si hay diferencia, se explica con un motivo.
Te lo va a pedir tu comprador antes que la autoridad. Walmart exige a sus proveedores trazabilidad desde el origen del ingrediente hasta su centro de distribución, y un retiro «implementado y probado». Yuunke lo contesta con lo que ya capturaste vendiendo.
Yuunke te dice en qué tandas entró y qué lotes de producto salieron de ahí, para retirarlos antes de que lleguen más lejos.
Yuunke te dice de qué materia prima vino, de qué proveedor y con qué caducidad. Tu almacén lo contesta sin poder ver la fórmula.
Quien abre tiene enfrente su trabajo y nada más — que es la forma más rápida de que la gente lo use sin miedo.
«Nada de hojitas sueltas, ni exceles: todo dentro del sistema.»
Das de alta tu empresa, eliges los puestos de tu gente y cargas tus catálogos desde hojas que el sistema revisa renglón por renglón. Sin instalar nada y sin costo de arranque.
Lo que hoy pagas, y lo que aun así no tienes
Y con eso pagado: tu fórmula sigue en un menú que alguien puede abrir, se surte lo que está más a la mano en vez del lote que caduca primero, y el camión que vuelve con diferencia no tiene que explicarla. Precios de lista pública, sept. 2026.
Yuunke no es el más barato de tu lista, y no pretende serlo. Es el único donde la fórmula no sale, el lote que caduca primero se surte solo y el camión no cierra su día sin cuadrar. Si lo que buscas es lo más barato, hay opciones — ésta no es.
Gratis
$0 · para siempre, no es una prueba
Ves tu planta entera. Para operarla, el completo.
Completo
$4,900 / mes por empresa · usuarios ilimitados
Sin costo de arranque. 30 días de prueba, sin tarjeta.
Reparto: $690 al mes por camión en ruta — el primero, incluido.
Todo lo del gratis, y la planta corriendo encima.
Nadie te implementa nada. El sistema te lleva de la mano y enciende sólo lo que usas.
El nombre de tu empresa, tu correo y una contraseña que sólo tú conoces.
¿Vendes en mostrador? ¿Fabricas? ¿Repartes? Yuunke enciende sólo esas partes y esconde el resto.
Productos, clientes e insumos desde hojas que el sistema revisa renglón por renglón. O empieza con datos de ejemplo y míralo andar.
Cada quien elige su contraseña y entra directo a su pantalla: mostrador, producción, almacén, reparto.
5:40 a.m.
Nadie lo capturó, nadie llegó temprano a sacarlo. Tu gente entra a lo suyo, el camión sale cargado y en la noche el día queda escrito solo.
Sin instalar nada. Sin tarjeta. En cinco minutos estás adentro.